En el fútbol para ciegos, la ausencia de visión no impide competir al máximo nivel. La orientación, la comunicación y la confianza entre compañeros permiten que este deporte reúna a personas que encuentran en la cancha un espacio para desafiar límites, fortalecer su autonomía y vivir la misma pasión que sienten millones de aficionados por el fútbol.
Para Jesús David Aponte, quien perdió la visión hace un año, el amor por este deporte nunca desapareció. Antes trabajaba como técnico en mantenimiento electrónico de autos, pero tras quedar ciego tuvo que replantear su vida. Seis meses después llegó al fútbol para ciegos gracias a la recomendación de una persona y desde hace cuatro meses entrena con un club que le permitió volver a competir.
Un deporte que exige preparación y confianza
Duvían López, filósofo de profesión y futbolista, asegura que lo que más disfruta es la energía que se siente durante cada partido. La posibilidad de competir y buscar el gol mantiene intacta la motivación que lo ha acompañado desde que comenzó a practicar esta disciplina.
La modalidad también involucra a personas sin discapacidad visual. Uno de los arqueros recuerda que conoció el fútbol para ciegos durante un seminario universitario sobre discapacidad. Allí escuchó que buscaban un guardameta y decidió participar, convencido de que sería una experiencia diferente. Con el tiempo entendió que su papel iba más allá de defender el arco y que el deporte también representa una forma de derribar prejuicios.
Para los integrantes de este equipo, el trabajo colectivo siempre está por encima del rendimiento individual. Coinciden en que la comunicación, la coordinación y la confianza son esenciales para competir, disfrutar del juego y superar los desafíos que enfrentan dentro y fuera de la cancha.
Más que cambiarles la vida, el fútbol se convirtió en una parte fundamental de ella, un espacio donde encuentran libertad y demuestran que la pasión por este deporte no depende de la vista, sino del compromiso, la disciplina y el deseo de jugar.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 21 de Desde Nuestra Cancha
La televisión pública puede convertirse en un puente entre los escenarios culturales y miles de espectadores. Esa fue una de las principales reflexiones que compartieron los músicos Libardo Olarte y William Calderón en Audiencias Capital, donde hablaron sobre cómo la transmisión de Joropo al Parque 2026 impulsó la difusión de su trabajo y abrió nuevas oportunidades para el folclor llanero.
Para Libardo Olarte, quien completa 25 años de trayectoria artística, haber sido seleccionado mediante la convocatoria de Idartes para presentarse en Joropo al Parque representó uno de los momentos más importantes de su carrera. Aunque ha recorrido distintos escenarios del país, aseguró que interpretar sus canciones en la Plaza de Bolívar y saber que la presentación estaba siendo transmitida por Canal Capital le permitió llegar a personas que nunca habían escuchado su propuesta musical.
A su juicio, este tipo de espacios son fundamentales para que artistas con una larga trayectoria puedan dar a conocer su trabajo y ampliar el alcance de su música.
William Calderón coincidió en que la difusión a través de Canal Capital amplía el impacto de los festivales más allá de quienes asisten presencialmente. El músico destacó que las transmisiones acercan el folclor llanero a nuevos públicos y fortalecen el reconocimiento de agrupaciones que durante años han trabajado por preservar esta tradición. Incluso planteó la posibilidad de crear programas dedicados exclusivamente a este género, con el fin de visibilizar a los numerosos intérpretes que desarrollan su carrera desde Bogotá.
Bogotá, un escenario para fortalecer el folclor llanero
Durante la conversación, ambos artistas recordaron que, pese a haber nacido en Boyacá y Cundinamarca, encontraron en la música llanera una vocación que los llevó a especializarse en la interpretación de instrumentos como el arpa, el cuatro y las maracas, además de la composición. También resaltaron que Bogotá se ha convertido en un escenario importante para el crecimiento del género, gracias a la formación musical, la realización de festivales y la posibilidad de construir nuevos proyectos artísticos desde la capital.
Libardo Olarte y William Calderón concluyeron que la transmisión de Joropo al Parque 2026 demostró el valor de la televisión pública para fortalecer la cultura y acercar el talento colombiano a nuevas audiencias.
Esta conversación hace parte del próximo capítulo de Audiencias Capital, del sábado 25 de julio a las 7:00 a.m. y que puede verse a través dewww.canalcapital.tv, YouTube, así como en los canales Claro 116, ETB 256, DIRECTV 143, Movistar 164 y 113, TDT y Tigo 105.
El fútbol de amputados sigue ganando espacio en Colombia como una disciplina con identidad propia. Lejos de ser una adaptación del fútbol convencional, esta modalidad tiene reglas, exigencias técnicas y dinámicas de juego que demandan preparación física, táctica y una constante capacidad de adaptación.
Quienes llegan a este deporte lo hacen desde trayectorias distintas. Algunos tuvieron experiencia en el fútbol convencional y otros encontraron en esta modalidad la posibilidad de volver a competir. Lo que comparten es el mismo objetivo: mantenerse dentro de la cancha y seguir creciendo en un deporte que continúa fortaleciéndose en el país.
El proceso implica aprender una nueva manera de jugar. El manejo de los bastones, los desplazamientos, el equilibrio y la lectura del juego transforman cada entrenamiento en un ejercicio técnico donde la coordinación y la disciplina son tan importantes como el talento con el balón.
La misma esencia, otra forma de jugar
Aunque las reglas cambian, la lógica del fútbol permanece. La presión alta, las coberturas, el juego colectivo, las atajadas y la definición siguen marcando el desarrollo de los partidos. Cada posición exige habilidades específicas y una preparación que responde a las particularidades de esta modalidad.
El crecimiento del fútbol de amputados también ha permitido que más deportistas representen a Colombia en competencias internacionales y que surjan iniciativas para fortalecer la participación femenina, ampliando el desarrollo de esta disciplina en diferentes regiones del país.
Dentro de la cancha no hay espacio para comparaciones con el fútbol convencional. El protagonismo está en la técnica, la estrategia y la intensidad con la que se disputa cada balón. Es una modalidad que construye su propio lugar en el deporte colombiano, impulsada por jugadores y jugadoras que siguen encontrando en el fútbol el escenario para competir.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 20 de Desde Nuestra Cancha
Cuando juega la Selección Colombia, Bogotá cambia de color. Las camisetas amarillas, las banderas y la emoción colectiva convierten cada partido en una fiesta que también mueve historias de trabajo, integración y emprendimiento. Una de ellas es la de Verónica Navarro y Caro Acosta, dos venezolanas que encontraron en el fútbol la oportunidad para empezar de nuevo.
Verónica, periodista, y Caro, chef profesional, llegaron a Colombia impulsadas por la crisis económica de su país. Tras un paso por Cúcuta, eligieron Bogotá para reconstruir su proyecto de vida. Aquí descubrieron que la pasión futbolera de la ciudad también podía convertirse en una oportunidad para salir adelante.
El punto de quiebre llegó con el Mundial de Rusia 2018. Mientras millones de personas seguían cada partido, ellas comenzaron a fabricar banderas de las selecciones participantes. Lo que nació como una apuesta para aprovechar la fiebre mundialista terminó convirtiéndose en el impulso económico que necesitaban para estabilizarse y dar el siguiente paso.
Del aliento en la tribuna al sabor de la parrilla
Con los ingresos obtenidos durante el Mundial pudieron invertir en nuevos procesos de producción, pasar de las banderas artesanales a los productos sublimados y retomar el sueño que siempre había acompañado a Caro: la cocina. Así nació Punto Criollo Parrilla, un emprendimiento que mezcla tradición venezolana con el gusto de los bogotanos por la comida al carbón.
Hoy, mientras la ciudad vuelve a vestirse de amarillo cada vez que juega la Tricolor, ellos siguen acompañando esa celebración desde su negocio.
Para Verónica, cada partido confirma que el fútbol tiene la capacidad de unir a las personas más allá de las fronteras. Lo que comenzó con unas cuantas banderas durante un Mundial hoy es una historia de resiliencia, cultura y emprendimiento, en la que el deporte no solo despierta emociones en la tribuna, sino que también puede cambiar el rumbo de una vida.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 19 de Desde Nuestra Cancha
En cada partido, el VAR vuelve a ser protagonista. Aunque su objetivo es hacer más justo el fútbol, las decisiones que pasan por la cabina de video siguen dividiendo opiniones entre jugadores, entrenadores e hinchas.
Para el periodista Nicolás Samper, el VAR cumple una función clara: ser el respaldo del árbitro cuando una jugada determinante pasa inadvertida. Penales, expulsiones o acciones que pueden cambiar el rumbo de un partido son revisadas por un equipo de asistentes que alerta al juez principal para que vuelva a observar la acción.
Samper resume el sistema con una comparación sencilla: «El VAR, básicamente, es la ‘copialina’ del árbitro». Es decir, una herramienta que le permite corregir errores evidentes, pero que no sustituye la decisión final, la cual sigue estando en manos del juez central.
El verdadero partido se juega en la interpretación
El periodista considera que la tecnología ha sido un aliado importante para reducir injusticias dentro del campo, ya que ofrece una segunda oportunidad para revisar acciones que el árbitro pudo no apreciar en tiempo real. Sin embargo, recuerda que ningún sistema elimina por completo el margen de error.
Cuando una jugada revisada continúa generando controversia, Samper sostiene que la discusión deja de centrarse en el VAR y pasa directamente al criterio del árbitro. La tecnología muestra las imágenes; quien interpreta y toma la decisión definitiva sigue siendo una persona.
Por eso, más que convertir cada partido en una búsqueda de decisiones perfectas, el VAR representa una herramienta para mejorar el arbitraje. Mientras el factor humano continúe siendo el encargado de impartir justicia en la cancha, el debate sobre cada revisión seguirá formando parte del fútbol.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 18 de Desde Nuestra Cancha
Con la instalación de un nuevo periodo legislativo, las expectativas de los ciudadanos y de la administración distrital se centran en que el Congreso avance en iniciativas que respondan a las principales necesidades de Bogotá. Seguridad, generación de empleo, salud e infraestructura aparecen entre las prioridades que marcarán la agenda para los próximos meses.
Los ciudadanos consultados en Hablemos Bogotá coincidieron en que esperan un Congreso que legisle con resultados concretos. Entre las principales preocupaciones mencionaron la falta de oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes profesionales, el fortalecimiento de la seguridad y la necesidad de que las promesas hechas durante las campañas se traduzcan en acciones efectivas. También hicieron un llamado para que las decisiones beneficien a las clases medias y bajas.
Desde distintos sectores también se resaltó la importancia de que el Legislativo respalde proyectos estratégicos para la capital. Uno de ellos es la financiación de futuras obras del sistema de metro. En ese sentido, la Comisión de Seguimiento del Concejo de Bogotá acordó solicitar al nuevo Congreso que deje abierta la posibilidad de financiar la tercera línea del Metro, mientras avanza el proceso de licitación de la segunda.
Seguridad e infraestructura, entre las prioridades para Bogotá
El secretario Distrital de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, señaló que el trabajo coordinado entre el Distrito, el Gobierno nacional y el Congreso será determinante para responder a los desafíos de la ciudad. Según explicó, una de las principales apuestas será impulsar iniciativas legislativas orientadas a fortalecer la seguridad.
“Necesitamos fortalecer con capacidades tecnológicas a la policía y a los jueces”, comparte @GAquinteroA, secretario de Gobierno de @Bogota, para ser más eficaces en la judicialización de los delitos violentos.
Entre las propuestas que prepara la Administración Distrital está la creación de un mecanismo que permita a funcionarios del Distrito imponer comparendos en labores de inspección, vigilancia y control. Con esta medida se busca que la Policía Metropolitana pueda concentrar mayores esfuerzos en el combate directo contra la criminalidad.
Salud: fortalecer la atención en Bogotá y las regiones
El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, aseguró que uno de los principales retos en materia de salud es fortalecer la capacidad de atención en las regiones, ya que cada vez más personas de otros municipios y ciudades llegan a la capital para acceder a consultas con especialistas, exámenes y procedimientos médicos. Según explicó, esta situación incrementa la presión sobre la red hospitalaria de Bogotá y evidencia la necesidad de robustecer los servicios de salud en todo el territorio nacional.
El funcionario señaló que la experiencia de la capital demuestra que es posible mejorar la oportunidad en la atención de los pacientes, agilizando procesos como la asignación de citas con especialistas, la realización de exámenes diagnósticos y la programación de cirugías.
🏥 Frente al debilitamiento del sistema de salud en el país, Bogotá sigue trabajando para fortalecer su red de atención. @GAquinteroA, secretario de Gobierno de @Bogota, comparte estos avances.
En ese sentido, insistió en que el fortalecimiento del sistema de salud debe ser una prioridad nacional para evitar que miles de ciudadanos tengan que desplazarse hasta Bogotá en busca de atención médica.
Finalmente, expertos y ciudadanos coincidieron en que, además de exigir resultados, es fundamental que la ciudadanía haga seguimiento al trabajo de los congresistas, revisando los proyectos de ley que presentan y su gestión legislativa, con el fin de fortalecer el control ciudadano sobre las decisiones que impactan al país y a la capital.
Mientras la mayoría de escuelas de fútbol en Colombia concentran su formación en niños y adolescentes, un grupo de hombres y mujeres decidió demostrar que la pasión por este deporte también tiene un segundo tiempo. Así nació Calidosos Fútbol 11, una escuela donde volver a la cancha es volver a sentirse jugador.
La iniciativa fue creada por Armando Díaz, bogotano de 64 años, quien identificó que, después de la etapa juvenil, las opciones para seguir practicando fútbol de manera organizada prácticamente desaparecen. Por eso diseñó un espacio con entrenamientos dirigidos, preparación física, trabajo específico para arqueros y partidos cada fin de semana, sin importar si los participantes fueron futbolistas o simplemente quieren retomar el deporte.
En la escuela entrenan personas de 40, 50, 60 y hasta más de 70 años. Allí el objetivo no es competir contra el tiempo, sino disfrutar del juego, mantenerse en movimiento y demostrar que el talento puede seguir creciendo cuando existe disciplina y ganas de volver a jugar.
Mucho más que un entrenamiento
Con el paso de los meses, el balón terminó uniendo mucho más que un equipo. Los participantes destacan mejoras en su condición física, mayor movilidad y una rutina que les devolvió el entusiasmo por esperar el fin de semana. Incluso, algunas familias aseguran que el fútbol transformó su convivencia al convertirse en un motivo para compartir y adoptar hábitos más saludables.
Lo que comenzó como una escuela para veteranos hoy funciona como una comunidad donde nacen amistades y se fortalecen los lazos entre quienes comparten la misma pasión. En cada jornada, las familias acompañan desde la tribuna y convierten los partidos en un punto de encuentro que trasciende el resultado.
En Calidosos Fútbol 11, el reloj sigue avanzando, pero la ilusión permanece intacta. Cada entrenamiento confirma que el fútbol no entiende de edades y que siempre existe la posibilidad de volver a sentir la emoción de entrar a una cancha como si fuera la primera vez.
Durante muchos años, las mujeres hicieron parte de la historia del fútbol colombiano sin ocupar un lugar en los relatos oficiales del deporte. Aunque siempre estuvieron presentes en las canchas, la falta de visibilidad retrasó el reconocimiento de su talento y limitó las oportunidades para que nuevas generaciones encontraran referentes.
Hoy, ese panorama comienza a cambiar gracias al trabajo de jugadoras, periodistas, entrenadoras y comunidades que han impulsado el desarrollo del fútbol femenino.
La periodista y politóloga Sarah Castro Lizarazo explica que las mujeres siempre han jugado fútbol, pero durante décadas esa historia permaneció al margen de la conversación pública. Con la llegada de la profesionalización y el crecimiento de las competencias femeninas, también aumentó el interés de los medios por contar esas historias y respaldar un proceso que ha estado marcado por la búsqueda de reconocimiento y de mejores condiciones para las futbolistas.
Ese cambio también se refleja en las experiencias de las nuevas generaciones. Paula Andrea Salazar Salgado, de 17 años. Aunque reconoce que aún existen personas que cuestionan la presencia de las mujeres en la cancha, asegura que referentes como Linda Caicedo han demostrado que el talento femenino merece el mismo espacio y reconocimiento.
Del barrio a los grandes escenarios
El crecimiento del fútbol femenino no solo se ha dado en las ligas profesionales. Torneos aficionados y comunitarios, como la Copa Nottingham en Bogotá, evidencian cómo los barrios han sido fundamentales para que cientos de mujeres encuentren un lugar donde competir, organizar equipos y fortalecer el sentido de comunidad alrededor del deporte.
Aunque el fútbol femenino todavía enfrenta desafíos en materia de inversión, continuidad y visibilidad, su crecimiento demuestra que el cambio ya está en marcha. Más allá de los resultados deportivos, cada vez son más las mujeres que encuentran en una cancha un espacio para sentirse libres, desarrollar su talento y demostrar que el fútbol también les pertenece.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 14 de Desde Nuestra Cancha
Hay partidos que permanecen para siempre en la memoria. Esa es la idea que reúne a un grupo de artistas en una exposición donde el fútbol deja de ser solo un espectáculo deportivo para convertirse en un lenguaje capaz de contar historias, despertar emociones y conservar instantes que el tiempo no borra.
Para Esteban Ocampo, pintor profesional nacido en Manizales, el fútbol ha sido una inspiración desde la infancia. Los partidos que jugó de niño, las celebraciones y los recuerdos compartidos forman parte de la esencia de su trabajo artístico, una obra que busca retratar las experiencias cotidianas de quienes han crecido con un balón como protagonista.
Cada cuadro funciona como una fotografía emocional. Allí no solo aparecen jugadas o camisetas, sino también los sentimientos que rodean este deporte: la euforia de un gol, la tensión de un resultado y esos momentos que quedan grabados en la memoria colectiva mucho después de que termina el partido.
Un museo donde también se juega el fútbol
Bajo esa premisa nació Picaito de Barrio, una exposición creada junto a un galerista estadounidense apasionado por el fútbol. La iniciativa reúne obras inspiradas en el Mundial y propone una mirada distinta sobre el deporte, invitando al público a descubrir cómo cada artista interpreta el universo futbolero desde su propia experiencia.
La muestra también busca contrastar con las polémicas que han rodeado la Copa del Mundo, como los cuestionamientos a la FIFA, las tensiones políticas en Estados Unidos y el elevado precio de las entradas.
El recorrido demuestra que el fútbol conviven la alegría y la derrota, las familias reunidas frente al televisor, los amigos compartiendo un partido e incluso escenas inesperadas que reflejan la riqueza de este fenómeno cultural. Porque, al final, tanto el fútbol como el arte tienen la capacidad de unir personas y contar historias que trascienden el tiempo.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 15 de Desde Nuestra Cancha
Las ciudades guardan su historia en los lugares donde sus habitantes se han encontrado generación tras generación. En Bogotá, esos escenarios siguen vivos en parques y plazas que, además de embellecer el paisaje urbano, han sido testigos del crecimiento de la capital desde la época colonial hasta la actualidad. Caminar por ellos es recorrer los acontecimientos que dieron forma a una ciudad que nunca ha dejado de transformarse.
Los primeros espacios que dieron vida a la ciudad
El origen de Bogotá está estrechamente ligado a la actual Plaza de Bolívar. Desde la fundación de Santafé, en 1538, este espacio se convirtió en el centro alrededor del cual comenzó a organizarse la vida de la ciudad. Conocida inicialmente como Plaza Mayor, allí funcionaban los mercados, se realizaban ceremonias religiosas, actos oficiales y encuentros que definieron el rumbo de la naciente capital del Nuevo Reino de Granada.
Foto: Secretaría Distrital de Gobierno
Con el paso de los siglos, la plaza evolucionó al mismo ritmo que el país. Tras la Independencia fue denominada Plaza de la Constitución y, desde mediados del siglo XIX, adoptó el nombre de Plaza de Bolívar en homenaje al Libertador. Hoy continúa siendo el principal escenario cívico de Colombia y uno de los lugares más representativos de la capital.
A su alrededor se levantan edificios que resumen buena parte de la historia nacional, como la Catedral Primada, el Capitolio Nacional, el Palacio Liévano y el Palacio de Justicia. Este conjunto arquitectónico convierte a la plaza en un referente patrimonial donde convergen la memoria política, religiosa y cultural de Bogotá.
Muy cerca de allí se encuentra el Parque Santander, uno de los espacios públicos más antiguos de la ciudad. Desde el siglo XVI este lugar fue conocido como la Plaza de las Hierbas, debido a que allí funcionaba un mercado de productos agrícolas. Con el crecimiento urbano fue transformándose hasta convertirse en un parque dedicado al prócer Francisco de Paula Santander, rodeado por edificaciones emblemáticas como el Museo del Oro y la Iglesia de San Francisco.
Foto: Visit Bogotá
Otro punto clave del centro histórico es el Parque de los Periodistas, ubicado sobre la avenida Jiménez. Aunque su denominación actual llegó en el siglo XX como homenaje al ejercicio periodístico, este espacio ha sido durante décadas un lugar de encuentro para intelectuales, estudiantes, artistas y ciudadanos, además de conectar el centro histórico con el tradicional barrio La Candelaria.
Parques que acompañaron la expansión de Bogotá
A medida que Bogotá comenzó a crecer más allá de su trazado colonial, surgieron nuevos parques que respondían a las necesidades de una ciudad en expansión. Uno de los más emblemáticos es el Parque de la Independencia, inaugurado oficialmente en 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia de Colombia.
Foto: IDPC
En sus primeros años fue escenario de exposiciones industriales, agrícolas y artísticas que buscaban mostrar el desarrollo del país. Sus jardines, pabellones y monumentos reflejaban el interés por construir una ciudad moderna sin perder el vínculo con su historia.
Las transformaciones urbanas del siglo XX modificaron gran parte de su diseño original. La construcción de importantes corredores viales redujo parte de su extensión y varias de sus estructuras desaparecieron. Sin embargo, el parque conserva elementos patrimoniales como el Quiosco de la Luz, uno de los pocos vestigios de la Exposición del Centenario.
La historia de estos espacios también incluye lugares que ya no existen. El antiguo Parque Centenario, inaugurado en 1883 para conmemorar el nacimiento de Simón Bolívar, fue durante décadas uno de los principales sitios de recreación de los bogotanos. No obstante, las obras para la construcción de la avenida El Dorado llevaron a su desaparición en la década de 1950, reflejando cómo el crecimiento urbano transformó parte del patrimonio de la ciudad.
Foto: IDPC
Hoy, los parques fundacionales de Bogotá siguen siendo mucho más que espacios verdes. Son escenarios donde conviven la memoria, el patrimonio y la vida cotidiana. Cada uno conserva una parte de la historia de la capital y demuestra que el desarrollo urbano no solo se mide por sus nuevas construcciones, sino también por la capacidad de preservar aquellos lugares donde comenzó a escribirse la identidad de la ciudad.